El sector inmobiliario de Quintana Roo cerró 2025 con un crecimiento del 12 por ciento, al captar una inversión estimada en 6 mil millones de dólares, lo que confirma la fortaleza del estado como uno de los principales destinos de desarrollo inmobiliario del país.
Durante la presentación de la nueva directiva de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), la presidenta Dafne Fuentes señaló que, a pesar del contexto de incertidumbre geopolítica global, la entidad continúa atrayendo capitales nacionales e internacionales, con Cancún a la cabeza, al registrar alrededor de 200 desarrollos activos, principalmente en el polígono sur.
No obstante, el dinamismo del sector ha evidenciado un déficit en la infraestructura de servicios básicos, como drenaje, agua potable y suministro eléctrico, situación que representa el principal desafío para la expansión ordenada del mercado.
Ante este escenario, el gremio inmobiliario prevé que 2026 se concentre en la inversión pública y privada en servicios urbanos, a fin de evitar una sobrecarga en las zonas de mayor demanda habitacional.
A estos retos se suma un incremento del 15 por ciento en los costos de construcción, derivado de la inflación y la aplicación de nuevos aranceles en materiales. Sin embargo, este ajuste ha impulsado la plusvalía de los inmuebles, consolidando a la Riviera Maya como un refugio financiero frente a la volatilidad de otros mercados.
Finalmente, la estrategia del sector para el presente año contempla el fortalecimiento del mercado interno, con el objetivo de que el comprador mexicano compense una ligera desaceleración del flujo de inversión estadounidense, apostando por un crecimiento sostenido y ordenado.




